República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación
U.E.C Ntra. Sra. de Coromoto ''Fe y Alegría''
Acarigua-Edo. Portuguesa
LAS ADICCIONES JUVENILES
Año y Sección:
5to ‘’A’’
Dhiany Peroza
Yenny Montalvo
Yulexi Aranguren
Diana Ortiz
Yusneidy Galindez
Alcides Ramirez
Wilmer Duran
Fortun Da Silva
Es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona.
Está conformada por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos (sindrome de abstinencia) del adicto, y estos actúan en aquellas actividades diseñadas para conseguir la sensación o efecto deseado y para comprometerse en la actividad deseada (comportamientos adictivos). A diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son «dependencias» que traen consigo graves consecuencias al adicto
Estas consecuencias afectan negativamente la vida personal y social del individuo y su salud (física y mental), así como limita la capacidad de funcionar de manera efectiva. Es adicta la persona que cree que no puede vivir sin la influencia de cierta sustancia química, por lo cual la consume en forma permanente y compulsiva.
La sociedad actual está en un mundo cambiante, es un tiempo de transformación en donde la misma sociedad nos adapta a la tecnología, a la socialización influyendo en nuestros comportamientos y desarrollo. Con esta gran velocidad de cambio se nos están presentando múltiples elementos en nuestras manos, que nos ayudan a realizar nuestras labores más concretas y en menos tiempo, específicamente la tecnología que cada día es más avanzada, sin embargo esta gran herramienta va causando daño en nuestro ambiente, tal es el caso de la comunicación ya no necesitamos la presencia del otro para comunicarnos sino que utilizamos objetos que nos permiten tener un contacto directo con la(s) persona(s).
Ejemplo: Computadores, celulares, etc. Ello hace que cada vez tengamos un contacto más cercano con aparatos y no con los seres humanos en sí. No solo curre con la comunicación con las personas sino aprovecharnos de la tecnología de forma irracional pues al ocurrir este fenómeno en forma excesiva llamado adicciones tecnológicas puede traer consecuencias altamente graves como trastornos del sueño, agresividad, la necesidad de solo recurrir a estos medios, etc.
Son conductas adictivas (sin sustancia), por lo que se entran dentro del grupo de lo que se denominan adicciones psicológicas o no químicas. Pueden ser activas (videojuegos, internet) o pasivas (televisión).
1.- Son muy accesibles. Hoy prácticamente todo el mundo tiene televisión, teléfono móvil e incluso internet de banda ancha. No hace falta salir a comprar nada, todo está al alcance de la mano, incluso cuando estamos cómodamente sentados en el sofá.
2.- Alivian el malestar derivado de la sensación de soledad, o de los problemas psicológicos que presenta la persona al permitir una distracción o un contacto social fácil.
1.- Personales:
Inmadurez
Búsqueda de sensaciones
Incapacidad para tolerar la frustración
Ausencia de proyecto de vida o valores sólidos
Alteraciones emocionales: Ansiedad, depresión...
2.- Ambientales:
Falta de alternativas al ocio
Marginación
Se presenta con frecuencia en la vida moderna urbana y en las sociedades altamente tecnificadas donde todo está pensado en evitar grandes esfuerzos físicos. Se ha demostrado que, especialmente en los niños y adolescentes, genera propensión a desarrollar trastornos físicos, emocionales, sociales e intelectuales. El principal peligro es que conlleva a hábitos de sedentarismo y aislamiento.La falta de actividad física, por lo general, pone al organismo en una situación vulnerable ante ciertas enfermedades
El uso indiscriminado de la tecnología ya les está pasando factura a los adolescentes. Recientes declaraciones del pediatra español Germán Castellanos a la agencia de noticias Europa Press dan cuenta de que las horas que los jóvenes pasan “pegados” al Facebook, al Internet y a todos los aparatos tecnológicos que usan regularmente, están causándoles un daño irreparable en sus funciones cerebrales.
Las nuevas tecnologías y el uso intensivo de éstas por parte de los adolescentes están provocando que se activen nuevas zonas del cerebro en detrimento de otras en las que residen la memoria o la capacidad organizativa – dice el especialista- El abuso de las tecnologías genera otros problemas como el acoso escolar, la violencia o la falta de conciencia sobre la confidencialidad de los datos personales. Este abuso ha generado muchas expectativas en la comunidad médica por lo que pueda pasar en el futuro con la salud de los adolescentes”.
Según el especialista, la adicción a la tecnología no es el único problema al que deben enfrentarse los adolescentes: la adicción a las drogas, el suicidio, las enfermedades mentales y los problemas generados por la sexualidad también hacen parte de la baraja de preocupaciones más importantes en esta importante etapa de la vida.
La inmediatez: La sensación de estar conectado, escribir un mensaje y que te llegue una respuesta, poder tener toda la información del mundo en segundos, es muy atractivo.
El atractivo visual y auditivo: Los sentidos se implican y se magnifican. Tanto estímulo a la vez supera el atractivo de mover la ficha del parchís. Los videojuegos estimulan variables psicológicas como la atención, concentración y además ofrecen colorido y sonido.
Variables psicológicas: Como la toma de decisiones, elección, planificación, etc. Cuando juegas, el cerebro se estimula, participas. No hay unas reglas inflexibles para alcanzar la victoria, como puede ser otro juego de mesa. Tú tienes que pensar, y pensar es muy estimulante. Trabajas con la toma de decisiones, obtienes éxito y fracaso, y depende de ti.
La participación social: Tienes opinión y voz en foros en los que participa mucha gente. Todo está a golpe de un click, a la hora que quieras y con quien quieras. Y puedes salvaguardar tu intimidad. Puedes participar aun siendo tímido e inseguro, porque el que te juzgue no te hará daño, estás protegido por el anonimato.
La comodidad: Al que le gusta leer ya no tiene que cargar con tres libros cuando se va de vacaciones. Los lleva todos en el e-book. En un teléfono tienes al alcance de la mano correo electrónico, redes sociales, juegos, llamadas, mensajes, vídeos, música, prensa, internet y muchos otros atractivos.
Establecer unos criterios para detectar cuándo estás en riesgo o padeciendo una adicción y cuándo no, es bastante complicado. Muchas de las horas que pasamos con el teléfono o el ordenador se justifican porque nuestro trabajo no se sostiene sin estas tecnologías. Incluso los niños y adolescentes necesitan relacionarse todo el día con el ordenador porque los hábitos de estudio y fuentes de información han cambiado.
Es importante estar pendientes de los cambios que observemos en los que tenemos alrededor. Las reacciones y formas de comportarse de tus hijos, la dificultad para vivir sin el móvil, el tiempo que pasan delante del ordenador cuando no están estudiando o si tu pareja por la noche se relaciona más con las tecnologías que contigo sin motivo laboral de por medio. Cada uno conoce a los suyos y sabe lo que es normal y lo que no. Y cada uno establece las reglas de su casa y lo que se decide entre la familia para el uso del ciberespacio y de los juegos.
A pesar de que son los menores los que más nos preocupan, porque además están muy desprotegidos en internet, los adultos padecen la misma obsesión que los jóvenes.
Modelos: Tú eres el modelo de tus hijos. Compórtate con el móvil y con el ordenador tal y como esperas que lo haga tu hijo. Eso significa que en la mesa no se come con los móviles ni con las tabletas. La mesa es un encuentro social, es el lugar para compartir, comunicarse y participar de lo que nos ocurre durante el día.
Limitar el uso del ordenador, juegos y móvil. Los niños saben los que les gusta y lo que no. Pero muchas veces desconocen cuánto tiempo pueden o deben dedicarle a sus juegos. Nacen sin límites y eres tú el que como padre, se los tienes que poner. Este horario dependerá de la edad, del éxito y fracaso con sus otras obligaciones y de las necesidades particulares que cada uno tenga en su casa. Tú como padre o madre también debes limitar el uso tal y como se lo pides a tus hijos.
Enseña a tus hijos a gestionar el tiempo, que consigan un equilibrio entre el deporte, sus relaciones sociales, la lectura, sus obligaciones y el uso de las nuevas tecnologías. Si aprenden a organizarse, tendrán tiempo para todo.
Trabaja las habilidades sociales desde pequeños y frecuenta ambientes en los que puedan relacionarse directamente con los amigos. Llévalos al parque y hacer deporte, de tal forma que aprendan a convivir, compartir y respetar a sus amigos.
Entrena el autocontrol de tus hijos, uno de las peores consecuencias de estas tecnologías es la inmediatez y la rapidez con la que se responde y obtiene información. Incúlcales tener paciencia, que respeten el turno de palabra, no dejes que te interrumpan y no priorices sus caprichos por encima de tus necesidades. Y si se frustran, genial. Así aprenderán a convivir con una emoción que van a necesitar el resto de sus vidas.
Aprende a gestionar y delimitar los horarios de trabajo. Que tengas un ordenador disponible no significa que tengas que bombardear a las doce de la noche con mails. Organiza tu tiempo para ser eficiente con la tarea y para descansar con internet.
Ponte un horario en casa para trabajar con el ordenador. Normalmente lo enciendes y te pones a trabajar, pero como estás cansado, te distraes curioseando en las redes sociales y páginas web. Al final terminas por trabajar desconcentrado, alargando el tiempo que tenías pensado dedicarle al trabajo y por desatender a la familia o a otro tipo de ocio. Ponerte un horario que cumplas sí o sí, te ayudará a optimizar el tiempo que dedicas a tu trabajo, ya que no tendrás más tiempo para acabarlo. Tu mente dejará de dispersarse y mejorará tu atención y concentración.
Si seguimos estos sencillos consejos, hay personas que al principio sufrirán ansiedad, se sentirán incómodos, incluso culpables pensando que no están atendiendo de forma inmediata algo que, en realidad, no lo requiere. Pero esta sensación de malestar forma parte del síndrome de abstinencia. Cuando te acostumbres a dominar tú al teléfono y demás adicciones cibernéticas en lugar de que ellos te dominen a ti, te sentirás más feliz y libre.


















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